Solía brindar por aquellos que desesperados derramaron su sangre como vida inclemente
Solía pensar que esos héroes nacieron de un vientre virtuoso
Solía creer que las tempestades volverán en el momento en que todo fuese perfecto
¡Oh Dios mi buen pastor! Que yo no merezco ese jardín silencioso
¡Oh María, mi madre renegada! No te mofes del triunfo del poder divino sobre las almas mundanas.
Sí
Sí
Sí
Ofrezco mi miembro pecaminoso, conectado con un alma sexuada.
Ofrezco a los inmolados y a los miserables
No
Te ofrezco a ti, pastor de amputadas ovejas, de ojos mortales, de gestos sexualmente ambiguos.
R.I.P


